¿Acaso te preguntas cuál es la mejor posición para hacer dormir a un bebé? No estás sola. Puede que te sientas abrumada con todos los consejos de familia, amigos o que encuentras en internet sobre la “mejor posición” para acostar a tu bebé a dormir. Promover la seguridad de un bebé al dormir no se trata solamente de darle comodidad, sino de protegerlo de riesgos como que sufra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre las posiciones seguras para dormir (especialmente por qué es importante la postura boca arriba), cómo crear un entorno adecuado para dormir y qué hacer cuando tu pequeño no parece tener sueño.
¿Por qué los recién nacidos deberían dormir siempre boca arriba?
Cuando es hora de acostar a tu bebé a dormir, colocarlo boca arriba es un paso muy importante que debes seguir para mantenerlo a salvo. No se trata de una sugerencia; es una recomendación oficial brindada por la Academia Estadounidense de Pediatría desde 1994, cuando comenzó la campaña “Back to Sleep” (actualmente llamada “Safe to Sleep”). Desde que los pediatras comenzaron a recomendar la posición boca arriba, las tasas de SMSL han disminuido en más de un 50 %, salvando así la vida de miles de bebés. Aunque otros hábitos relacionados con el sueño también son importantes, dormir boca arriba sigue siendo la base para que el bebé duerma de manera segura.
¿Por qué dormir boca arriba protege a tu bebé?
La posición boca arriba ayuda de distintas maneras a reducir el riesgo de que tu bebé tenga el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Cuando los bebés duermen boca arriba, son menos propensos a tener un aumento excesivo de temperatura, el cual es un factor de riesgo conocido del SMSL. Esta posición también ayuda a mantener sus vías respiratorias más abiertas y despejadas. Cuando un bebé duerme boca abajo, se puede exponer a dos situaciones que son potencialmente peligrosas: volver a inhalar el dióxido de carbono que ha exhalado si no puede mover la cabeza correctamente o presionar la cara contra las sábanas de la cama. La posición boca arriba también ayuda a prevenir la asfixia accidental, algo que puede ocurrir si tu bebé rueda y queda boca abajo después de haberlo acostado de lado.
¿Qué hay de los problemas de atragantamiento?
A muchas madres les preocupa que sus bebés se atraganten si duermen boca arriba, especialmente luego de haberlos alimentado. Sin embargo, las investigaciones muestran que esto no sucede. Los bebés sanos protegen de forma natural sus vías respiratorias gracias al reflejo nauseoso y a que giran la cabeza cuando regurgitan. De hecho, los bebés que duermen boca arriba tienen menos probabilidades de atragantarse que los que duermen boca abajo. Esto se debe a que, cuando están acostados boca arriba, la tráquea se encuentra por encima del esófago, por lo que el vómito simplemente baja por el esófago en lugar de llegar a los pulmones.
Cuándo empezar con la posición boca arriba y cuándo detenerse
Un recién nacido debe dormir boca arriba desde que llega al mundo y hasta que sea capaz de rodar por sí solo de boca arriba a boca abajo y viceversa, lo que suele ocurrir alrededor de los 6 meses. Incluso cuando tu bebé ya sepa rodar, acuéstalo siempre boca arriba al principio. Y si rueda por la noche, ya no vuelvas a darle la vuelta (solo si ya sabe rodar por sí mismo).
¿Cómo debe dormir un bebé recién nacido?
Para hacer dormir a tu bebé recién nacido, debes hacer más que simplemente recostarlo en su cuna. Para lograr que duerma, tienes que establecer rutinas útiles y reconocer las señales de sueño. Por lo general, los recién nacidos duermen entre 14 y 17 horas al día en total, pero en intervalos de entre 2 y 4 horas. Seguir una rutina constante puede ayudar a tu bebé a conciliar el sueño más fácilmente y a desarrollar hábitos de sueño saludables desde el principio.
1. Identifica las señales de sueño
Presta atención a ciertas señales que muestren que tu bebé tiene sueño, como moverse con lentitud, frotarse los ojos, bostezar, apartar la mirada o estar inquieto. En recién nacidos, estas señales se manifiestan cada 45 a 90 minutos. Al identificar el cansancio con anticipación, evitas que tu bebé se sienta mucho más agotado, algo que suele hacer que los bebés tengan más dificultades para dormir. Si tu bebé está somnoliento y no lo acuestas lo más pronto posible, se pondrá de mal humor y le costará más conciliar el sueño.
2. Crea un ambiente relajante
Crea un espacio apropiado para dormir con luces tenues, una temperatura agradable (entre 68 Y 72 °F) y poco ruido. La máquina de sonidos inteligente para bebés Momcozy ofrece 34 sonidos de alta fidelidad, entre los que se incluyen ruido blanco, canciones de cuna y sonidos de la naturaleza, que bloquean eficazmente los ruidos del hogar mientras imitan los relajantes sonidos que los bebés escuchaban en el útero. Tiene una lámpara LED regulable que emite una luz tenue en siete colores diferentes, creando el ambiente perfecto para dormir. Puedes configurar fácilmente los ajustes a través de la aplicación o con un simple toque, cambiando el volumen y el brillo dependiendo de las preferencias de tu bebé. Cierra las cortinas o las persianas para oscurecer la habitación, sobre todo durante las siestas diurnas, y evita las pantallas brillantes antes de acostarlo a dormir para indicarle que es hora de descansar. Durante el día, si tu bebé está irritable pero necesita un lugar seguro donde tranquilizarse, una mecedora para bebés puede proporcionarle un movimiento rítmico y seguro que lo calme sin necesidad de preparar todo un espacio para que duerma.
3. Entiende la conexión entre la alimentación y el sueño
La mayoría de los bebés tienen sueño luego de alimentarlos, y eso es normal. Si das de lactar, alimenta a tu bebé hasta que esté somnoliento, no hasta que se quede dormido. Si le das leche en biberón, lo mejor es mantenerlo en posición vertical durante 15 a 20 minutos luego de su toma para facilitar la digestión y aliviar las molestias del reflujo. Si tu bebé se queda dormido mientras lo alimentas, despiértalo un poco antes de acostarlo en su cuna; esto le ayudará a aprender a dormirse en su espacio, en lugar de quedarse dormido siempre en tus brazos.
4. Traslada a tu bebé de forma delicada
Cuando traslades a tu bebé adormilado a su cuna, hazlo de forma lenta y delicada, manteniéndolo cerca a tu pecho a medida que lo vas recostando. Coloca primero sus pies en el extremo de la cuna, luego baja lentamente su cuerpo y, al último, su cabeza. Mantén el contacto con una mano sobre su pecho y otra debajo de su cuello antes de retirar completamente las manos. Luego de dejarlo en su cuna, usa el monitor inteligente de 5 pulgadas BM04 Momcozy para tener algo de tranquilidad, ya que te brinda alertas de movimiento y de llanto en tiempo real. Esto te permitirá vigilar a tu bebé sin perturbar su sueño. Además, su función de audio bidireccional te permitirá tranquilizarlo con tu voz si se mueve, mientras que su función de zona de seguridad personalizable te avisará si adopta una posición peligrosa. Con una supervisión discreta, podrás reaccionar de forma adecuada sin intervenciones innecesarias.
App Control Remoto
Rutina Dormir-Despertar
Luz LED 7 Colores
34 Sonidos
App or Parent Unit
Danger Zone Alert
Storage Supported
Vox Mode
¿En qué ayuda crear un ambiente seguro para que tu bebé duerma?
Ahora que sabes que la posición boca arriba es la mejor opción para tu bebé y puedes reconocer cuándo está listo para dormir, tu siguiente prioridad es crear ese espacio seguro en el que duerma. Si bien la posición para dormir correcta reduce drásticamente el riesgo de que tu bebé padezca el SMSL, también importa el ambiente en el que duerme. Este nivel de seguridad y comodidad no debería limitarse a la habitación de tu bebé. Ya sea que esté descansando en casa o tomando una siesta durante un paseo en un cochecito adecuado, la máxima prioridad siempre es colocarlo en una superficie segura y plana. La Academia Estadounidense de Pediatría resalta que un espacio para dormir apropiado ayuda a prevenir que tu bebé se asfixie, se sofoque o tenga un aumento de temperatura excesivo, que son factores relacionados con el SMSL.
1. Proporciónale una superficie firme y plana
El colchón de tu bebé debe ser plano y firme, sin ninguna inclinación. Las superficies blandas forman huecos en los que la cara de tu bebé puede hundirse, lo que aumenta el riesgo de asfixia. Escoge un colchón especialmente diseñado para cunas que se ajuste perfectamente a los cuatro extremos sin dejar huecos. Evita los cubrecolchones, la espuma viscoelástica o los rellenos similares a los de las almohadas. Cuando acuestes a tu bebé sobre el colchón, este no debería hundirse. Cubre siempre el colchón con una sábana ajustable que se adapte bien a las esquinas sin que se formen pliegues. Los corrales y las cunas portátiles solo deben utilizarse con el colchón que viene incluido; nunca se debe añadir ningún tipo de acolchado adicional debajo.
2. Mantén la cuna despejada
Retira cualquier objeto que esté en el lugar donde duerme tu bebé. No debe haber nada de almohadas, mantas, peluches, cojines posicionadores o protectores de barandas de cuna, incluso aquellos que dicen ser “transpirables”. Estos artículos representan riesgos de asfixia y estrangulamiento. En lugar de poner mantas, viste a tu bebé con una manta envolvente o un saco de dormir adecuados para la temperatura de la habitación. Si te preocupa que tu bebé sienta frío, es mejor que le pongas una prenda más a que cubrirlo con una manta. Lo único que debería haber en la cuna es un colchón firme cubierto con una sábana bien ajustada sobre el cual descansa tu bebé.
3. Comparte la habitación pero no la cama
Coloca la cuna o corral de tu bebé en tu habitación durante al menos los primeros 6 meses; aunque lo ideal es que sea durante el primer año. Al compartir la habitación con él, puedes vigilarlo y responder a sus necesidades de inmediato mientras reduces en un 50 % el riesgo de que sufra el SMSL. Sin embargo, no compartas la cama con él, ya que esto aumenta el riesgo de que se asfixie, ya sea porque las múltiples sábanas de tu cama o los huecos entre el colchón y la cabecera o la pared. Si vas a llevar a tu bebé a tu cama para alimentarlo o por comodidad, recuerda devolverlo a su cuna antes de quedarte dormida. Una cuna colecho también puede facilitar que atiendas a tu bebé por la noche.
4. Mantén la habitación a una temperatura adecuada
Los bebés no pueden regular su temperatura corporal tan bien como los adultos y esta puede aumentar de forma rápida y excesiva, lo cual es un factor de riesgo conocido del SMSL. La temperatura de la habitación debe ser adecuada, entre 68 y 72 °F (20 y 22 °C). Toca el cuello o el pecho de tu bebé (no las manos ni los pies) para ver si tiene demasiado calor; debe estar calentito, pero sin sudar. Viste a tu bebé con un par de prendas más de las que tú usarías para que esté cómodo. Evita colocarle gorro dentro de casa y presta atención a los signos de aumento excesivo de temperatura corporal, como respiración acelerada, enrojecimiento de las mejillas, sarpullido por calor o irritabilidad. Haz que circule el aire en la habitación con un ventilador, pero evita que este apunte directamente hacia tu bebé.
¿Qué debería hacer cuando mi bebé no quiere dormir?
Aunque hayas preparado un entorno perfecto para dormir, habrá noches en las que tu bebé simplemente no querrá dormir. El hecho de tener una cuna segura y una temperatura adecuada en la habitación no garantiza que tu bebé duerma tranquilamente. Muchos bebés tienen molestias físicas o, simplemente, aún no se han adaptado a los ciclos normales del sueño. No te preocupes, no significa que estés haciendo algo mal. Uno de cada cuatro bebés tiene dificultades para dormir durante el primer año. Saber la razón del por qué tu bebé está inquieto te puede ayudar a calmarlo de manera más efectiva.
1. Reconoce las molestias por cólicos o gases
Si tu bebé llora sin parar durante varias horas al menos tres días a la semana, es probable que tenga cólicos, algo que afecta a muchos recién nacidos. Fíjate en señales como que levante las piernas, arquee la espalda o apriete los puños. Para liberar los gases, mueve sus piernas con un ejercicio de bicicleta, frota su barriga o mantenlo en posición vertical después de comer. Hazlo eructar frecuentemente en medio de sus tomas y después de estas. Todos los bebés superan los cólicos entre los 3 y los 4 meses, así que estas noches horribles no durarán para siempre.
2. Alivia los síntomas de reflujo
El reflujo sucede cuando el contenido del estómago vuelve al esófago y provoca molestias. Se trata de algo que casi la mitad de los bebés experimentan. Presta atención a si tu bebé regurgita mucho, arquea la espalda mientras come, está irritable después de comer o se queda despierto por la noche. Sostenlo por unos 20 a 30 minutos después de alimentarlo, y también intenta aumentar la cantidad de sus tomas pero reducir la duración de estas. Si tu bebé toma del biberón, asegúrate de que la tetina es adecuada para él. Si el reflujo es excesivo o afecta el peso de tu bebé, habla con tu médico.
3. Evita el cansancio excesivo
Sorprendentemente, los bebés que están muy somnolientos se resisten más a dormir. Y esto se debe a que sus cuerpos liberan hormonas del estrés que impiden la relajación. Presta atención a señales tempranas de fatiga y acuesta a tu bebé a dormir antes de que se vuelva irritable. Un recién nacido necesita dormir tras estar despierto entre 45 y 60 minutos. Establece una rutina sencilla y constante a la hora de acostarlo que le indique que se acerca la hora de dormir. Cuando ya está muy cansado, llévalo a un lugar tranquilo y oscuro e intenta sostenerlo en brazos hasta que se relaje.
4. Ayúdalo a acostumbrarse al día y la noche
Los recién nacidos no distinguen el día de la noche. Es decir, ¡acaban de pasar meses en oscuridad absoluta! Enséñale a diferenciar haciendo que los días sean luminosos y estimulantes, y que las noches sean oscuras y tranquilas. Durante las tomas nocturnas, utiliza una luz tenue y evita jugar con tu bebé. La mayoría de los bebés empiezan a desarrollar mejores hábitos de sueño alrededor de las 6 y 8 semanas, y puedes observar avances más notables cuando llegan a los 3 o 4 meses.
¿En qué casos debería buscar atención médica?
Aunque muchos problemas para dormir se resuelven con el tiempo y con técnicas caseras, a veces los problemas de tu bebé para dormir pueden indicar que requiere atención médica. Una vez que hayas puesto en práctica las medidas para tratar los cólicos, el reflujo, el cansancio excesivo y los problemas para distinguir el día de la noche, es posible que te des cuenta de que algunos problemas persisten más allá de lo que se consideraría normal. Si no estás segura de si el comportamiento de tu recién nacido es normal, pide ayuda a un pediatra o a un asesor en sueño infantil. Considera buscar ayuda si:
1. Tu bebé tiene dificultades para respirar, se pone de color azul o morado, o hace sonidos extraños mientras duerme, ya que son síntomas que pueden indicar problemas respiratorios.
2. Volver a alimentarlo suele resultar difícil porque llora en exceso, arquea el cuerpo o muestra rechazo, y estos síntomas no se pueden aliviar con el tratamiento básico para el reflujo.
3. Tu bebé tiene demasiado sueño, le cuesta despertarse para alimentarlo o se queda dormido durante las tomas, por lo que toma leche menos de 8 veces en 24 horas.
4. Los problemas para dormir también van acompañados de un escaso aumento de peso. Es decir, no recupera el peso que tenía al nacer a las dos semanas o aumenta menos de lo recomendado según las revisiones médicas.
5. Tu bebé tiene vómitos en proyectil (vómitos violentos que salen disparados por varios centímetros) en lugar de regurgitaciones normales después de las tomas.
6. Tu bebé llora más de 3 horas al día por más de 3 semanas, aunque intentes consolarlo.
7. Tu bebé luce muy rígido o débil cuando lo sostienes en brazos o lo acuestas para dormir.
8. A tu bebé se le ha formado una zona plana en la parte posterior de la cabeza (plagiocefalia postural) por dormir siempre en la misma posición.
9. Te sientes agotada o tienes síntomas de depresión posparto debido a trastornos crónicos del sueño.
10. Tu instinto maternal te dice que algo no va bien, aunque quizá no sepas exactamente por qué podría ser.
Preguntas frecuentes sobre cómo debe dormir un bebé recién nacido
1. ¿Cuál es la mejor posición para que duerma un recién nacido?
Siempre recuesta a tu bebé boca arriba para dormir hasta que cumpla un año. Hacer que duerma en esta posición reduce el riesgo de que sufra el SMSL en un 50 % y, al mismo tiempo, evita el riesgo de atragantamiento, puesto que las vías respiratorias de los bebés están diseñadas para expulsar el líquido en esta posición. Cuando los bebés son capaces de rodar por sí mismos en ambos sentidos (normalmente entre los 4 y los 6 meses), no es necesario que les den la vuelta si ruedan hasta quedar boca abajo por la noche.
2. ¿Qué pasa si no hago eructar a mi bebé y se queda dormido?
Si tu bebé empieza a quedarse dormido mientras toma leche y no logra eructar tras 5 minutos de suaves palmaditas en la espalda, simplemente acuéstalo boca arriba en su espacio de descanso seguro. En la mayoría de los casos, no siempre es necesario hacer eructar a un recién nacido, sobre todo si toma leche del pecho, ya que tiende a tragar menos aire. Si tu bebé parece estar tranquilo, no hace falta despertarlo solo para que eructe. Para si tiene gases o reflujo, prueba mantenerlo en posición erguida sobre tu hombro durante unos 10 o 15 minutos antes de acostarlo.
3. ¿Por qué es más complicado hacer dormir a un recién nacido de noche?
Los recién nacidos tienen ritmos circadianos poco desarrollados y aún no segregan melatonina siguiendo un ciclo regular. La mayoría de los bebés se muestran más irritables al concluir la tarde (en lo que se conoce como “la hora de las brujas”) debido a la sobreestimulación, al cansancio excesivo o a la necesidad de alimentarse con mayor frecuencia. Tu bebé también percibe tu cansancio y el posible estrés que puedas sentir tras un largo día. Lograr que distinga el día de la noche, establecer rutinas para acostarlo a dormir temprano y reducir sus estímulos por la noche lo ayudará a desarrollar patrones de sueño regulares con el tiempo.
4. ¿Qué es la regla de los 15 minutos para hacer dormir a un bebé?
La regla de los 15 minutos consiste en esperar un poco antes de responder a las muestras de inquietud de tu bebé por la noche, para ver si se calma por sí solo. Si tu bebé tiene menos de 2 meses, espera solo 2 o 3 minutos antes de comprobar cómo está, ya que necesita tomar leche con más frecuencia y que lo tranquilices. Si tiene de 3 meses a más, puedes esperar entre 10 y 15 minutos, cuando su inquietud parezca haber cesado un poco, para ver si simplemente está pasando por los ciclos del sueño. Responde siempre de inmediato ante el llanto o el malestar, independientemente del momento en que se produzcan.
Ayuda a tu recién nacido a dormir de forma segura desde esta noche
Lograr que tu bebé duerma bien es más fácil de lo que imaginas. Siempre recuéstalo boca arriba en una cuna despejada, y alivia malestares comunes como los cólicos o el reflujo siguiendo los sencillos pasos que hemos visto. No dudes en llamar a tu médico si notas que algo no anda bien: confía en tu instinto. Recuerda, ¡las noches complicadas no duran para siempre! Tu bebé dormirá mejor a medida que crezca, y los hábitos que le estás inculcando ahora son muy valiosos. Para tener más apoyo, considera usar la máquina de sonidos para bebés momcozy y un monitor para bebés confiable, que te ayudarán a crear un mejor ambiente para que tu bebé duerma. Sé gentil contigo misma: lo estás haciendo de maravilla, aunque no siempre pienses que es así. Esta noche, prueba solo una técnica de esta guía. Descubre cuál es la mejor para tu bebé y parte de ahí, incorporando otros métodos a medida que avances. Tu bebé podrá dormir mejor, y todo empieza con un pequeño cambio esta noche.